Conocí a Mariana Bernárdez en el taller Del Ensayo y su Ensayar impartido en Casa de Lago. Ahí me enseñó a pensar mi escritura: ¿por qué escribir?, ¿qué escribir?, ¿para quién hacerlo?
Junto con ella vino el ensayo, la poesía, la filosofía. Llegó la invitación a dar un paseo por mi pensamiento. Flexionarlo. Jugar con mis ideas: seguirlas. Derrumbar muros y arriesgarme a la posibilidad de lo imposible. Con la conciencia de saber que no sé nada, me dejé envolver por los sonidos y los ritmos. Vino el compromiso.
Pero ¿qué hago con esto?, ¿qué hago contigo Mariana? Rompo paradigmas. Formas. Poses. Creo un espacio para esto todo que me das: publico.
María Zambrano escribe en Palabra perdida, que no sólo el lenguaje sino las palabras todas, aluden a una palabra perdida: es lo que se siente, es lo inmediato, es la angustia, es la imaginación, es la incertidumbre, es el amor, es lo inasible. Yo agregaría que es urgencia. Es reivindicación.
Es por ello que reúno a quienes han sido tocados de alguna forma por Mariana y creo esta publicación cuyo único propósito es generar un espacio para el pensamiento, la creación literaria, pero sobre todo, la reflexión.
Es la búsqueda de esa palabra única, su reivindicación hoy no vista ni hallada, que se señala y que es apenas audible – como Murmullo de Paloma – secreto del amor divino-humano.