Murmullos Murmurantes

QUERIDA MAYRA, SON DÍAS EXTRAÑOS

Días extraños es el más reciente libro de artista de Mayra León. Hay en esta obra la insinuación de un juego de reflejos infinitos, el espejo humeante como acto reflexivo. Las diecisiete historias gráficas reunidas en este libro, tienen el acento deliberado sobre un quehacer que consiste en la reproducción de aquello que se ve con todos los sentidos y múltiples referencias, por lo que se convierte en la creación de todo un sistema de signos.

Leer cada una de las imágenes que integran este sistema, brinda la posibilidad de inmersión a un poema gráfico que nos provocará un inmediato goce estético, aún antes de descifrar su contenido o su carga semántica. La maestra León indica sus referenciales como “un guiño a la estética de la Época de Oro del Cine Mexicano” por lo que es posible hallar la alegoría o el arquetipo de una dramática realidad que fue capturada como testimonio documental. León también expone: “(…) desde lo personal, elaboro en cada imagen una reflexión sobre el devenir de los días durante estos tiempos insólitos que vivimos”. Insólitos más no inéditos. La dirección de la mirada en Días extraños es la crítica de los flagelos sociales: la desigualdad social, la violencia de género, la resistencia de diversas mitologías, donde la dualidad vida-muerte implica un largo y doloroso listado que también perturbó otras miradas desde la fotografía conceptual o emblemática, abstracta o intelectual. Lente que miraría México como “una enfermedad incurable”, donde el deseo de abrazar la realidad desarrolló una industria y un imaginario dominante, ciertamente volátil y explosivo. Los orígenes del cine en México implican desatar el término “cultura visual”, desde la evolución y esencia de un arte nuevo que nos permite asociar el cine con la pintura, el cine con la litografía, el cine con el grabado, porque es multidisciplinario. Al sentarse las bases de los temas y de los géneros que va a desarrollar el cine sonoro, como sucede con Santa, por ejemplo, el cine de la mujer nocturna o la comedia de rancho y también el melodrama familiar, entendemos las raíces de los géneros que va a desarrollar el cine sonoro y la construcción de sus arquetipos. Referencial obligado a la obra de Sergei Eisentein, Hugo Brehme, Tina Modotti, Edward Weston, Anita Brenner, Luis Buñuel, Fernando de Fuentes, Emilio Fernández, Roberto Gavaldón, Ismael Rodríguez, Gunther Gerzso, Mauricio Magdaleno, y por supuesto, Gabriel Figueroa, porque reafirman la conformación de una imagen de ciudad como una historia independiente, donde el lector de imágenes regresa al sincretismo plástico-mitológico-literario, la materia prima propiedad de esos Días extraños.

Un segundo reflejo conductor del análisis está en la especificidad del lenguaje gráfico. Pocos se han detenido a pensar en una condición errante que encuentra razón de lucha con la tinta y el papel, una postura ante la vida y una vocación. En la obra de Mayra León hay un libre juego con multiplicidad de alternativas, así como la ganancia de espacios propios y prácticas a veces excéntricas, eso que otorga a la producción plástica no solo un valor de escaparate. Hay también un florecimiento del arte en directo, con pronunciados acercamientos hacia el objeto, contrastes de claroscuros y contornos precisos, imágenes pulcras a la manera de la producción cinematográfica, que se solaza con los detalles de las cosas y la belleza de las formas.

La lectura de imágenes nos lleva poco a poco a sopesar la vida, la muerte, la inexorable extinción de las generaciones, lo que pervive en la memoria temporal. Desde esta idea, la condición inherente a la imagen es su carácter testimonial. Se trata de un enfoque que entroniza el caudal subjetivo del observador en la medida en que es éste el que confiere a las imágenes su verdadero e íntimo significado.

La propuesta de Mayra León nos vuelve el punto de referencia y por ello está presente un lenguaje cifrado, un juego que propone ser observador observado, y que sugiere a su vez un tercer espectador que registra el atisbo del trazo o el tiempo del cineasta. El trabajo de la maestra León revela una búsqueda de la perfección técnica y una suavidad estética que las convierte en aciertos notables. Encuadres amplios en varios planos que logran conjuntos clásicos. Hay una retórica de la belleza implícita en las formas y actitudes culturales y un aliento poético que llena las cosas triviales de múltiples significados. Lo que nos llevará más allá de la representación o falsas apariencias hacia algo más que un “viaje” emocionante entre las imágenes y las figuras del pasado, sino al momento mismo del encuentro “conservando el aroma, el gusto durante muchos años” a la manera de Sergei Eisentein, el instinto del cazador de lo inasible, donde más allá de reproducir la realidad, musitamos sus secretos.

Por último, esta reflexión encuentra una arista en lo que entiendo como una Arquitectura del papel. Amoxcalli, la casa editora propiedad de la artista, es una extensión de piel que es contexto-casa-cuerpo de la labor de Mayra León. Días extraños es parte de un esfuerzo y relevante logro editorial cuando lo vemos circular en los espacios de alternancia de saberes diversos. Editorialmente es también un portal que abre posibilidades a otros sistemas de creación y sensibilidades. Amoxcalli es un proyecto pensado como un espacio de resistencia en tiempos complejos, donde hacer libros a mano, con oficio, retomando la herencia de los viejos gremios, nos habla no solo de un conocimiento de la independencia, sino de quien toma las riendas de su quehacer cotidiano para ser mujer-obra, mujer-edición, que lo mismo corta, imprime, cose, lleva, distribuye, impacta y regresa para ser autogestión, terquedad o forma única de declararse contracultura.

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