Como primera parada en nuestro recorrido culinario por la Ciudad de México, me gustaría llevarnos cariñosamente a un espacio único en la ciudad. Durante agosto tomé un curso titulado “Enfoques culturales y discursivos en torno a la alimentación en Estados Unidos”, que se centró en explorar la historia y tradición culinaria de Estados Unidos. Una de las sesiones se dedicó específicamente a la comida de la diáspora MENA, focalizando a la comunidad afroestadounidense y la importancia de su tradición culinaria. Entre un repaso de la historia esclavista y la cocina de las “casas grandes” de la élite blanca, los huertos como cocina de supervivencia, el legado de nutrirse como comunidad con el movimiento y resistencia del Black Panther (Panteras Negras) y las movilizaciones estudiantiles por la segregación, surgió la importante y trascendental mención del Soul Food (comida del alma). Un tipo de comida que se originó mediante la violencia y la privación a los derechos de la comunidad Negra y que en la década de los sesenta, se reivindicó como un símbolo de resistencia y orgullo para la comunidad afroestadounidense. Asimismo, ha sido denominada como la cocina del patrimonio afroestadounidense. Su nombre remite al apego emocional e histórico que brindó en incontables ocaciones la energía y sustento que la comunidad Negra necesitaba para sobrevivir y luchar por sus derechos.
Mediante la comida del alma se intenta descolonizar la cocina fuera de los discursos blancos occidentales que hablan acerca de cómo sólo lxs europexs o lxs blancxs aprecian la comida, entre otros dichos. Los ingredientes principales con los que se elaboran los platillos de la comida del alma provienen de África, de los huertos y de lo reutilizable para sostenerse como la okra, el maíz, la sémola de maíz, la col rizada, el camote, cerdo y el pollo. Algunos de los platillos principales son el Mac’n’cheese (la famosa pasta de macarrones con queso que se le atribuye a Kraft, pero que en realidad fue una receta creada por un chef y esclavo Negro de apellido Hemmings al cual le sobreviven descendientes que no reciben regalías por parte de Kraft), el pollo frito, el pan de maíz, ensaladas, gumbo, arroces, waffles y pays. Así como Kraft se adueñó de un invento culinario que no era suyo para hacerlo y el pollo frito Kentucky se consume con regularidad, la comida del alma ha sido descalificada como no nutritiva ni cultural pese a que es la base de estos platillos y muchos otros en la cocina estadounidense que ha permeado el consumo global. Invisibilizar la gentividad de las personas negras es otra forma de violencia y por ello, hoy más que nunca, la comunidad Negra busca ocupar espacios, específicamente en la cocina. En este punto del contexto histórico y social de la comida del alma, es importante recordar que no toda la comida Negra es Soul Food y que existen muchas más representaciones en la diáspora africana.
Una vez que contamos con este pequeño recorrido histórico y cultural sobre lo que significa la comida del alma, me gustaría que entráramos a Blaxicocina, el primer y único espacio culinario de Soul Food en la Ciudad de México. De acuerdo con la dueña y cocinera Tiara Darnell, una mujer Negra de Mitchelleville, Maryland, el nombre proviene de una mezcla entre “Black” (Negro) y “mexicana”, la perfecta combinación para servir platillos fritos, dulces, agridulces, salados, llenos de verduras y proteína y repletos de amor. En este maravilloso restaurante se pueden contraer waffles de desayuno servidos con pollo frito, papas y diferentes salsas, el típico pan de elote dulce o servido con huevo y tocino, hamburguesas de pollo frito, cerdo con espinacas, frijoles con arroz, pescadito frito los viernes, la famosa pasta mac con tres quesos, huevos en diferentes presentaciones, elotes dulces, entre otra variedad de platillos exquisitos. En la cocina de Blaxicocina operan manos mexicanas que, en conjunto, con Darnell, crean un espacio único para la comunidad Negra en la Ciudad de México. Todos los días parece haber algo diferente: karaoke de cumpleaños, días de cóctel, invitadxs especiales, música en vivo, noche de juegos de mesa, bazaar de intercambio de discos, “leer & chill”, entre otros. Para mantener viva a la comunidad y seguir formando lazos entre las personas Negras que residen en la Ciudad de México, Darnell se ha enfocado en que Blaxicocina, además de ser un lugar de comida deliciosa, también pueda ser un refugio.
Considero que la labor de Darnell para introducir una variedad de alimentos que no se le atribuían o no existían en sus preparaciones únicas en la Ciudad de México es muy valioso. Tanto para la multiculturalidad culinaria que existe en nuestro país, como para la comunidad Negra. Es importante recordar que en México el racismo ha sido un factor importante y constante de discriminación en muchas áreas de la vida, como en el ámbito escolar, en el laboral, dentro de las tiendas departamentales, policial, entre otros. Muy frecuentemente se ha invisibilizado la gentividad negra en México y todos los días hay un acto de racismo muy ligado al clasismo. Incluso existe en las frases cotidianas que hacen distinción entre una persona y el resto, refiriéndose a la explotación laboral e incluso palabras como “denigrar”. Entonces, Blaxicocina no sólo nos brinda los sabores de lo alimentario, sino que se convierte en un espacio orgullo y resistencia como siempre lo ha sido la comida del ama. Con esto, les recomiendo ampliamente este lugar que tiene platillos gluten free, vegetarianos y ricos en cultura. Pueden seguir a Blaxicocina en Instagram como @blaxicoina.
Bibliografía:
A pedir de boca: Cómo la cocina afroestadounidense transformó a Estados Unidos (High on the Hog: How African American Cuisine Transformed America). Netflix, 2021.
Hassberg, Analena Hope. “Nurturing the Revolution: The Black Panther Party and the Early Seeds of the Food Justice Movement”. Black Food Matters: Racial Justice in the Wake of Food Justice. Editado por Hannah Garth y Ashanté M. Reese, University of Minnesota Press, 2020, pp. 82-106.
Twitty, Michael. The Cooking Gene: A Journey Through African American Culinary History in the Old South. HarperCollins, 2017.