Mudanzas

El viaje de los magos

La interpretación de The Journey of the Magi de T.S. Eliot, por Juan M. Esquivel

En esta columna, exploramos la interpretación del poema The Journey of the Magi de T.S. Eliot, realizada por Juan M. Esquivel. A través de su traducción y reflexión, Esquivel ofrece una visión única del famoso poema, que relata la difícil travesía de los magos en su búsqueda por el niño Jesús. Con un enfoque que enfatiza tanto la dimensión espiritual como la humana de la historia, Esquivel nos invita a reflexionar sobre los sacrificios personales y las transformaciones interiores que acompañan los grandes viajes de la vida.

El poema, escrito en 1927, sigue siendo una obra crucial para entender la obra de Eliot en su conjunto. En esta interpretación, Esquivel busca capturar no solo la atmósfera sombría de la travesía, sino también el sentimiento de incomodidad y duda que experimentan los magos. Aunque se encuentra en dominio público, la traducción de Esquivel es una versión moderna que ofrece una mirada fresca sobre el texto.

Nota: Esta publicación tiene fines educativos y culturales, y se presenta bajo el propósito de compartir la interpretación de Juan M. Esquivel del poema. No tiene fines de lucro, y se cita tanto a T.S. Eliot como a Juan M. Esquivel por sus contribuciones al entendimiento de esta obra literaria.

El viaje de los magos

Por T. S. Eliot / Traducción de Juan Manuel Esquivel

“Cuánto frío pasamos,
justo el peor tiempo del año
para un viaje, y un viaje tan largo:
los caminos recónditos y el clima cortante,
lo más terrible del invierno”.
Y los camellos con llagas y las patas adoloridas, reacios,
tirados en la nieve derretida.
Hubo veces que extrañamos
los palacios veraniegos en las laderas, las terrazas
y a las delicadas jóvenes que servían bebidas frescas.
Entonces los camelleros maldecían y gruñían
y se escapaban deseosos de licor y mujeres,
y las fogatas se extinguían por la noche y no hallábamos albergues,
y las ciudades eran hostiles y los pueblos nada amistosos,
y las aldeas sucias y cobraban precios altos:
cuántas dificultades pasamos.
Al final, preferimos viajar toda la noche,
durmiendo a ratos,
con las voces cantando en nuestros oídos, diciendo
que todo eso era una locura.

Entonces al amanecer descendimos a un valle templado,
húmedo, lejos de la nieve, oloroso a vegetación,
con un arroyo y un molino de agua que golpeaban la oscuridad
y tres árboles al ras de las nubes bajas,
y a lo lejos un caballo viejo, blanco galopando en la pradera.
Después llegamos una taberna con hojas de parra sobre el dintel,
junto a la puerta abierta seis manos apostaban piezas de plata
y los pies pateaban odres vacíos.
Pero no hubo información y continuamos,
y al anochecer, en el momento exacto,
hallamos el lugar; fue (podría decirse) satisfactorio.

Todo esto pasó hace mucho tiempo, recuerdo,
y lo volvería a hacer, pero anota
esto, anota
esto: ¿fuimos guiados por todo aquel camino
para un Nacimiento o para una Muerte? Hubo un Nacimiento, ciertamente
tuvimos evidencia, no hay duda. Yo había visto nacer y morir,
pero pensaba que eran distintos; este Nacimiento
fue para nosotros una agonía dura y amarga, como una Muerte, nuestra muerte.
Regresamos a nuestras tierras, a estos reinos,
pero ya no me siento bien aquí, bajo la antigua ley,
con un pueblo ajeno aferrado a sus dioses.
Me alegraría volver a morir.

The Journey of The Magi

By T.S. Eliot

‘A cold coming we had of it,
Just the worst time of the year
For a journey, and such a long journey:
The ways deep and the weather sharp,
The very dead of winter.’
And the camels galled, sorefooted, refractory,
Lying down in the melting snow.
There were times we regretted
The summer palaces on slopes, the terraces,
And the silken girls bringing sherbet.
Then the camel men cursing and grumbling
and running away, and wanting their liquor and women,
And the night-fires going out, and the lack of shelters,
And the cities hostile and the towns unfriendly
And the villages dirty and charging high prices:
A hard time we had of it.
At the end we preferred to travel all night,
Sleeping in snatches,
With the voices singing in our ears, saying
That this was all folly.

Then at dawn we came down to a temperate valley,
Wet, below the snow line, smelling of vegetation;
With a running stream and a water-mill beating the darkness,
And three trees on the low sky,
And an old white horse galloped away in the meadow.
Then we came to a tavern with vine-leaves over the lintel,
Six hands at an open door dicing for pieces of silver,
And feet kicking the empty wine-skins.
But there was no information, and so we continued
And arriving at evening, not a moment too soon
Finding the place; it was (you might say) satisfactory.

All this was a long time ago, I remember,
And I would do it again, but set down
This set down
This: were we led all that way for
Birth or Death? There was a Birth, certainly
We had evidence and no doubt. I had seen birth and death,
But had thought they were different; this Birth was
Hard and bitter agony for us, like Death, our death.
We returned to our places, these Kingdoms,
But no longer at ease here, in the old dispensation,
With an alien people clutching their gods.
I should be glad of another death.

FUENTE: T.S. Eliot, Collected Poems, 1909-1962

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