Cotejo de Traducción

RITA GUERRERO: A VECES ME DA MIEDO…

No puedo evitar recordar a Luis Martignon y nuestras muchas peripecias darkis, cuando éramos unos jóvenes debutantes en el periodismo cultural. Martignon puso en mi cuello el primer gafete de prensa y una cámara profesional. Fue en una presentación de La Maldita, en San Ildefonso.

—¡Vas! No puedo hacerlo solo. Échale cinismo.

Desde el escenario, todo es distinto. Fotografiar el dinamismo y la ejecución de un instrumento es complejo y escribir sobre rock, una gran irresponsabilidad. Algo no salió tan mal, porque trabajamos un tiempo en Fuga.com y en la extinta revista Criteria. Tendríamos unos veintidós añitos, en ese entonces. Poco importaba si la paga era simbólica.

—¿Rita Guerrero?!!!! Uff. Ay, no ma…

—¿Cómo le hacemos?

En el Salón Corona de Bolívar, elaboramos la estrategia. Eran los tiempos en que Mingo podía salvarte la vida. Armamos la batería de preguntas y quemamos muchos cartuchos de contactos, hasta que obtuvimos un número de teléfono y un lugar en la agenda de Santa Sabina. La entrevista fue hermosa y constructiva, Martignon babeó de lo lindo, pero obtuvo respuestas sinceras. Charlamos con una mujer solidaria, disciplinada, trabajadora, feminista, mágica. Atributos que bien conocen los que la trataron de manera cercana. Amorosa Rita Azul. Cómo la quisimos. El texto se llamó “¿Quién le teme a Rita Guerrero?” y dilapidamos toda la paga en El Nivel, con una épica y destructiva celebración.

Ahora, ambos están muertos, pero… Alguien tiene que contar la historia.

“¿QUIÉN LE TEME A RITA GUERRERO?”

(Entrevista realizada en el invierno de 1996, publicada en revista Criteria)

Rita Guerrero es la voz del grupo Santa Sabina. Ella es una mujer profunda, para algunos, misteriosa. Originaria de tierras tapatías, influida por las obras del cineasta Tarkovski y amante del teatro, Rita da la imagen de ángel exterminador. En entrevista, platicamos de sus miedos, mitos y magias.

Z: ¿Qué es lo que te da miedo de ti?

R: A veces me da miedo… que soy una persona muy dominante con los demás y eso también genera mucha responsabilidad, me gustaría dejarme llevar y no preocuparme tanto. Es como una obsesión que las cosas deban de ir de determinada manera. Soy muy perfeccionista y obsesiva y eso puede chocar con la interpretación de los otros. Con su manera de entender el tiempo.

L: ¿Sientes que creciste con muchas responsabilidades?

R: Creo que mi generación de treinta y tantos, tenía ideales de libertad. Las nuevas generaciones, como tienen libertades en sus casas, pues ya no buscan su independencia. A nosotros nos tocó el fin del comunismo, la caída del muro y dos que tres utopías en las que podíamos creer y el mundo no fue nunca igual. Había que crear nuevas utopías.

Z: Eres una mujer a la que le gusta cultivarse dentro de la corriente “dark”, ¿cómo conceptualizas esta simpatía por lo oscuro?

R: Ah. Es un gusto que cada quien tiene. Desde niña me encantaban todas las cosas de terror. Jugábamos a lo típico, como a la casa abandonada e historias de aparecidos. Pero cuando conocí a Adriana Díaz Enciso, este universo oscuro compartido se profundizó. Ella escribe las letras de sus canciones con magia; así es como se aterrizó más, porque ella es una especialista en literatura de terror. Así que, al conocer más sobre este universo me di cuenta de que los chavos que se dicen oscuros o góticos, pues no tienen mucha idea de lo que es eso, porque la literatura gótica surge apenas en el siglo XVIII y tiene características que retoma de la arquitectura gótica de la edad media como escenografía, o sea, pasadizos, torres, pasillos, iglesias, panteones, capillas. Pero ahora me gusta leer más de lo nuevo que sale. Se ha ampliado el horizonte. Aunque no cambiemos nuestra búsqueda personal, profunda.

L: ¿Te consideras mística?

R: Creo que me interesa mucho desarrollar el conocimiento místico en mi persona, o sea, en una vida espiritual que, finalmente es la búsqueda del ser humano. Entender interiormente para entender lo de afuera. Adentro y Afuera. A mucha gente le sorprende que yo sea creyente. Creo en Dios fervientemente.

L: ¿Eres católica?

R: Me educaron así, pero nunca voy a la iglesia. Creo que la espiritualidad está implícita en el ser humano, que tengas tu época de nihilista-materialista histórica y todo, no significa que no creas. Por ejemplo, creo mucho en que la gente querida que se te ha muerto está cerca. Principalmente mi papá y un gran amigo que murió, hace un año y medio. Eso me da una paz espiritual muy plena. Te hace no sentirte tan solo, porque a veces lo estamos aunque estemos con alguien, así que siento que mis muertos están ahí y eso me gusta, porque considero que cuando mueres entiendes todo.

Z: ¿Crees en amuletos?

R: No, no soy supersticiosa, aunque tengo un altar. Todos los años pongo el altar de muertos y en mi casa tengo uno permanente. Pero no soy tan creyente… Aunque, en algunas cosas de la religión, pues eso ya lo traes de niño. Pero así de que la sal o la escalera o el sombrero en la casa… Nada de eso. Pero sí hay que tirarle buena vibra a esas cosas, ¿no? Por si las dudas, qué tal si sí.

Z: La imagen de Santa Sabina sí es supersticiosa, veladoras, incienso…

R: Hay quienes en el grupo sí lo son, pero eso tiene dos sentidos, el teatral, por crear un espacio, y es también de misticismo, para crear una atmósfera visual, de puesta en escena. Y otra del estilo de Santa Sabina.

L: ¿Te da miedo… el diablo, por ejemplo?

R: Trato de no creer en eso. Bueno, en los departamentos antiguos siempre dicen que hay fantasmas, ¡hay una de ruidos! Pero ahí te va, tengo capacidad como de limpiar el ambiente. Tengo la consciencia del poder personal que poseemos. Todo es cuestión de querer ser luminosos para alguien. Nunca me ha pasado algo sobrenatural, me encantaría que me pasara. Y las historias macabras me encantan, porque me dan mucho miedo. Y eso también se disfruta porque es una pasión. Mirar al otro lado de la noche…

L: Rita pareces ¿cómo decirlo? Sobrenatural. Tus ojos son profundos abismos que envuelven y cortan, se abren muy grandes cada que en tu mente aparece algo que te hace sonreír. Uno pareciera sentir deseos de tocarte, de atreverse a mirar esos labios rojos más de cerca, de morir con tu voz… Cómo sobrellevas ser tan mágica…

R: En las tocadas me da mucho miedo que se pongan violentos. O la violencia en la calle… Y la policía. La oscuridad no me da miedo… pero, ¡las ratas! Es una fobia-problema para mí. Una pesadilla horrible. Y como artista, el miedo es que no te salga bien lo que haces.

Z: El tiempo que vivimos padece un vacío con el que se identifican los jóvenes que te escuchan, ¿tú qué sientes?

R: Creo o quiero pensar que el público ha ido creciendo con nosotros. Para que te des cuenta de lo que pasa tienes que estar en caos, estar en la oscuridad para poder ver la luz. La propuesta del grupo antes era más oscura, veníamos de hacer teatro, muy posmos. Sin embargo, ahora estamos buscando una esperanza y eso se refleja en nuestra música.

L: Rita se viste de musa, con guantes, velos…

R: Eso era antes, era muy propio de los ochenta. Ahora es estar lo más cómoda posible. Me gusta vestirme así, pero es parte de la teatralidad. No me agrada sentir que estoy en una fiesta de disfraces eterna. Debes saber bajar del escenario.

Z: ¿Cuál es tu libro mágico?

R: Es de un alquimista del renacimiento que se llama Athanasius Kircher. Tiene ilustraciones y preciosos grabados sobre inventos que él dibujaba. De ahí sacamos la portada del disco Babel. También leo con gusto a Edgar Allan Poe, a Lovecraft, pero me gusta más leer la cultura mexicana en su memoria oral, mitos y leyendas. La hermética, la gnosis. El estudio del Tarot.

L: ¿En música?

R: Hay una mujer muy mágica, pero muy fuerte: Diamanda Galas, lo mejor que he visto en mi vida en todas las disciplinas artísticas. Es una diosa, de otro mundo. Parece no tener edad. Las mujeres en la música han tenido poca atención, es tiempo de buscar más propuestas, de crear escenarios más incluyentes. Aun tenemos mucho qué explorar, decidir, conocer de las autoras de letras y la mujeres que hacen música.

Z: ¿El amor?

R: Es todo en la vida. Es lo más terriblemente hermoso. Hay muchos tipos de amor. Los que mueven las cosas son el amor y el deseo. Y su terrible verdad acompaña nuestras noches, cuando esa voz acaricia el miedo y el deseo. Nadie puede estar sin él y algunos, no podemos dejar de darlo.

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