KINTSUGI
Todo comenzó con aquel reloj.
¿Qué intentabas?, ¿la marcha perfecta?,
¿la imposible vuelta hacia atrás?
Y vinieron las bicicletas,
las cámaras fotográficas,
tantas noches reparando
objetos desahuciados.
Vano preguntarte para qué,
uno sabe poco de sí mismo.
Hoy, negado
a aceptar la sentencia
sobre una pieza del automóvil
inutilmente
pasé tres horas intentando pegarla
y comprendí algo:
La naturaleza de lo roto
es estar roto;
pero tú, artesano nocturno,
sigues intentando reunir
aquello que rompieran
tu madre y nuestro padre.
Qué bello, qué terrible
y no lo sabes.