Con el fin de motivar mi forma de entender los espacios, el manejo de la perspectiva, y el uso de elementos abstractos dentro de una narrativa visual; me propuse el ejercicio de desarrollar un entorno imaginario a partir de un ambiente tridimensional. El estudio de la obra del artista M.C. Escher es para mí, uno de los caminos más fascinantes y enriquecedores para lograr esto; resultando así, un proyecto que intenta homenajear a una de sus obras más conocidas.
Relatividad es una litografía creada en 1953 por el artista holandés, en el que explora a profundidad algunos de los conceptos que estuvieron presentes significativamente en muchas de sus obras: perspectivas imaginarias, geometrías imposibles, y en este caso, una arquitectura que no parece tener norte o sur establecidos. En Relatividad, Escher representa y narra con maestría la esencia del principio: “el hombre es la medida de todas las cosas” en la que las verdades que existen para cada uno de los individuos representados, solo pueden ser válidas en cada circunstancia particular. Quien sube una escalera, en realidad la está bajando, a la vista de alguien distinto a él:
“Todo es relativo, incluyendo la verdad en esta frase”.











Francisco Cortés