La urgencia de sentido es solo la provocación de la materia, de las palabras, los cuerpos o la explicación de lo sagrado. Buscamos objetos como evidencia de la existencia de lo otro. Parece sencillo. Pero mi historia tiene momentos neuróticos, históricos o mágicos. Soy aprendiz de anticuaria, por eso tengo objetos y opera en su adquisición un ejercicio estético muy personal. Detrás de cada objeto, a la venta en el mercado de antigüedades de Lagunilla cada domingo, hay un sistema simbólico. En cada nuevo poseedor algo es especial, porque lo rodean un conjunto de datos que permiten entender, otra vez, la movilidad del objeto, su circulación, su volverse sagrado o solo mercancía (cfr. Mary Douglas) Te propongo un juego: Como si estuvieras en el Bazar, si algo entre estas imágenes llama tu atención, pregunta sobre su historia.
Así, sin compromiso.





