Murmullos Murmurantes

El libro de las palabras justas

Le mot juste, la palabra justa, era el logro que Flaubert consideraba como la tarea que el escritor tenía que conseguir; qué mejor herramienta para ello que el diccionario, mismo que también debe estar caracterizado por la precisión escrupulosa de su redacción en atención a su propósito de ser medio de consulta de los hablantes de un idioma.

El diccionarista y el escritor comparten el uso de la palabra como herramienta de trabajo, que acomodan según el orden de sus actividades: el primero la clasifica dentro de un lugar determinado de la estructura léxica, en el intento de nombrar cada cosa que reside en el inabarcable universo; el segundo desgaja la realidad mientras concibe un microuniverso donde su obra se desarrolla exaltando sus inquietudes personales. Ambos responden a un estímulo creador: lingüístico y artístico respectivamente.

En coincidencia, el dramaturgo Manuel Calzada fijó su mirada en la historia de la lexicógrafa, filóloga, ama de casa y bibliotecaria María Moliner, quien por su cuenta redactó durante quince años las cerca de tres mil páginas que componen su Diccionario de Uso del Español, que fue publicado por la editorial Gredos en 1967, y al cual Gabriel García Márquez se refirió como el diccionario más completo, más útil, más acucioso y más divertido de la lengua castellana.

Afamado por ser un diccionario para escritores, el del Uso del Español cuenta con un lenguaje elaborado, por supuesto, y aun así cercano en comparación con el de la academia; por ejemplo, con las ediciones que tengo a la mano, para la palabra amor cada uno expone su primera definición de la siguiente manera:

Diccionario de la Lengua Española (decimonovena edición):

amor. (Del lat. amor, -ōris.) m. Afecto por el cual busca el ánimo el bien verdadero o imaginado, y apetece gozarlo.

Diccionario de Uso del Español (tercera edición):

amor. (Del lat. amor, -ōris.) 1 m. (Dedicar, Profesar, Sentir, Tener, Tributar) Sentimiento experimentado por una persona hacia otra, que se manifiesta en desear su compañía, alegrarse con lo que es bueno para ella y sufrir con lo que es malo.

Otro ejemplo, la palabra amigo:

El de la academia:

amigo. (Del lat. amicus.) adj. Que tiene amistad.

El de María Moliner:

amigo. (Del lat. amicus.) 1 adj. Y n. Se aplica, en relación con una persona, a otra que tiene con ella trato de afecto y confianza recíprocos: “Un amigo de mi hermano. Es muy amiga mía”.

Orden y caos [Ilustración por Wendo]

Así, inspirado por una mujer de letras que al final de sus días la enfermedad mental le robó las palabras, en 2012 Calzada estrenó la obra «EL DICCIONARIO». Evento teatral que llegó a México bajo la mano del director Enrique Singer y la Compañía Nacional de Teatro, que la ha puesto en cartelera gratuitamente de manera periódica en años recientes, incluso con alguna temporada en el Colegio Nacional, y la ha elegido como punto de arranque de la sala Héctor Mendoza después del cierre de actividades al que obligó la pandemia, aproveché para verla una tercera vez.

La primera actriz Luisa Huertas conduce el desarrollo de la obra con su interpretación de María Moliner haciendo gala de su experiencia actoral, muestra de que la llamada tercera edad no es impedimento para ser protagónico en el teatro. Huertas triunfa en la nada sencilla asignación de guiar al público por una serie de saltos temporales alternados a lo largo de la vida de Moliner que permiten asomarse a diversas vicisitudes de la época que le tocó vivir: Franco, los interrogatorios, la tensión matrimonial, la degradación mental, eventos los cuales agudizan el alcance emocional, social y político del montaje.

La puesta en escena cuenta con espacios atemporales que surgen cuando la protagonista se dirige directamente al público, momentos en los que explica la estructura y objetivo de su diccionario de uso de manera más técnica, pero accesible al público atento para que no le sea ajeno maravillarse por el resplandor de tan colosal proeza.

El elenco termina de redondearse con Óscar Narváez, Roberto Soto y Antonio Rojas que tiene omentos brillantes en su interacción con Huertas.

No quiero terminar sin antes resaltar el ingenioso diseño de escenografía de Auda Caraza y Atenea Chávez Viramontes que de manera sutil se vincula con el pensamiento de la protagonista, compuesto por un muro de fichas bibliográficas que evocan la manera en que Moliner trabajó su Magnum opus: mecanografiando cada entrada en las fichas, corrigiéndolas a lápiz para tipografiarlas otra vez, ahora en limpio, orden dentro del caos creado mediante tecleos pacientes y firmes de la máquina de escribir olivetti, en la esquina de la sala de alguna casa de Murcia, por una determinada republicana que amplió y corrigió al gran Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española.



Si considera que «EL DICCIONARIO» puede ser de su interés, le sugiero que esté atento a las redes y medios de difusión de la Compañía Nacional de Teatro donde anuncian nuevas temporadas.


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