Murmullos Murmurantes

…mantenerme divergente me dio las ganas de vivirla

Sonriendo al recordar a mi mamá diciéndome -pues siéntate bien-, las veces que le dije -me  siento mal- esas cuando me quería morir ahora sí. 

En el amor a las mujeres, en el amor libre y la camaradería amorosa, en el amor a la soledad.  En la amistad con cualquier edad, especie, materia, vibración. En la amistad.  En la compañía de mis guardianxs de misteriosos infiernos. Reconociendo profundo, amando  

y respetando mi comunidad temporal, elegida por afinidad. Evitando hacer promesas en vano. En los grupos y en las redes de apoyo mutuo, antipsicología y antipsiquiatría. En la locura que no necesita cura, en el mísenplas* del llanto eterno. 

En la etimología lunfarda que inventé de mi nombre, en mi historia -no oficial-, en el pidgin… En el dominio popular, público y anónimo, en la tradición oral, en el software libre, en las  copiazines, en el collage, en la reparación… 

En el tianguis, en la pepenadera…, y en el truequeo según la otra**. En la reciprocidad que  intuyo con precisión cuando ESTOY. 

En en las cerradas sonideras de la cumbia punk, huasteca, bellakera, vogue, texana, salsera,  flamenca, milonguera, zíngara… ancestral y universal que se danza con la técnica del placer,  autoalucinada, autoembriagada. 

En el eros aún de vieja, fea, arrugada y guanga, en el disfrute del tánatos, en el centro del  caos. 

En la putería, a la que hasta ahora en mis indagaciones no le he encontrado ninguna relación  con ninguna forma de trabajo=esclavitud. 

En vagabundeo, expropiación, sabotaje, hackeo, delincuencia, pirateo, boicot, conspiración…  infinitos clandestinajes que usamos para hacer lo que se puede con lo que se tiene, no lo que se  especula desear a costa de algo o alguien más. Escupiendo a los lazos familiares, a los ismos, a las  cimas, a los ídolos, a los patrones y jefes, y a cualquier supremacista de cualquier tipo. Esquivando la  trampa más ingeniosa: el “bien común”. Estudiando y aprendiendo desescolarizada. 

…okupando mi cuerpo en los conocimientos de la medicina y los ocultos artes del  acompañamiento, que tienen la edad del polvo, y la certeza de millones de ciclos de evolución… En ásanas del fortalecimiento de la fuga.  

En mis zapatos, cuando los necesito, que son mi casa y que cosí, tejí y bordé yo misma. En creer y crear que merezco vivir y morir alegre, y florecer. 

Abriendo veta en los escombros, encontrando mi refugio, sobreviviente de torturas desde  tanto antes de nacer, transmutando y saboreando mi dolor. 

Anónima, invisible, por ratos manifiesta, incategorizable. 

Pedaleando hacia los sueños y en los raites fáusticos a la luna.  

Percibiendo cada estímulo de mi existencia, llenándome los sentidos de frutos, semillas y  hierbas salvajes que había, hay, y habrá en el camino. 

Agradeciendo

Mirando el agua del cielo en los charcos cuando tengo que estar entre el cemento y metiendo los  dedos en el lodo y en la arena cada vez que puedo regresar total, a mí. 

*Mise en place o preparación. 

**No según el sapo la pedrada, abandonando el lenguaje especista. 

Ú. Esmeralda N. S.

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