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Recordándote…

“A las cinco de la mañana una brasa me quemó los dedos, la palabra amor estaba esparcida por una de las veintidós lágrimas que se despeñaron desde mi nariz hasta el pliego casi vacío. Perra lluvia, se hizo lastimosa ¿Qué clase de escritor soy que no puedo hilar oraciones en época de aguaceros? Mejor ser la bestia instintiva abierta en canal, la que olfatea tus agudos desprecios, tus victorias siniestras de una noche en el sofá;  la que convierte tus pantaletas usadas en placebo lamentable.”

 

Éric Marváz.

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