Todos hablan de libertad pero al ver a alguien libre se espantan.
La verdadera libertad está en mi propia ser, en mi propio performance cotidiano.

«Lo que sí me gustaría contaros es que un día me toqué una grieta por la que salía una luz, y decidí abrirme entera y verme por dentro, y fue cuando me sentí volcán y río, y vientre y tetas y coño mío, y me dije guapa, y me olvidé del camino que llevaba al maltrato, y acaricié a aquella mujer perdida, a aquella niña escondida, y le enseñé a bailar sobre cristales poniéndole plantas de hierro, y luego le enseñé una tierra mojada y cómoda, y dejó que los cristales los barrieran otros, y que el hierro ya no sirviera ni para disfraz, y le cosí unas alas a los ojos para que no pudiese prohibirse el horizonte.»
Noelia Morgana, 2019