Crestomatía: Un viaje estridentópolis. José Peguero
Murmullos Murmurantes

UN TEXTO ESTRIDENTISTA (A PARTIR DE UN DOCU INFRAREALISTA)

Irrupción, es la palabra

Por eso cuando el galero me pidió valuar una escultura recién llegada a su local, mi percepción decodificó a lo lejos un objeto que parecía una paleta Montes sin envoltura. Mi censura interna exigió desechara esa imagen mental. Se trataba de una base de lanza rígida y delgada sosteniendo una irregular placa de bronce. La falta de cuadratura, o el exceso, permitían entrever lo que parecía, desde la mirada más cándida, una especie de rosa muy tosca en alto relieve, así como formas circulares que dejaban imaginar un rostro deformado, mucho más a cada intento por comprenderlo. Un libro sobre Picasso, esperando en el suelo, fue clave para que algo cobrara sentido. Regresé con brío a la pieza, de inmediato pude ubicar la firma y muy satisfecha le comuniqué al galero que tenía un “Germán Cueto”. Emocionada, disfruté observar la pieza ya en pleno juego adentro-afuera cerca-lejos de las formas originales y únicas, fruto de una imaginación prodigiosa y disruptiva, evidencia del Estridentismo refinado y maduro de Germán Cueto como participante de la estética inspirada en el cubismo, el futurismo, el arte tradicional mexicano, las máscaras, donde el descubrimiento de los muchos rostros dieron como resultado un lenguaje propio para la modernidad de la geometría y los programas escultóricos de la época postrevolucionaria.

Las propuestas estéticas de Cueto no son improvisadas, la presencia de Emmy Henninngs y la estética dramática dadaísta con guiñoles, marionetas y títeres del Cabaret Voltaire son evidentes. Pero la vanguardia mexicana tiene su propia dinámica, procesos y conflictos, lo que ha llevado a la elaboración de argumentos de muchos estudiosos y críticos que rayan en la anulación o descalificación del llamado Movimiento Estridentista.

Inmersión, otra palabra

A la luz de un siglo, es posible entender que el Estridentismo comparte con los movimientos de vanguardia europeos la búsqueda como fenómeno espiritual e intelectual, de insatisfacción, inquietud y fineza perceptiva. El movimiento de vanguardia mexicano tiene además una intención revolucionaria que no se queda únicamente en el aspecto esteticista. Es sumergirse en una atmósfera efervescente de velocidad y rebeldía. El Estridentismo inició en México la renovación más drástica y escandalosa de la historia de lo poético… Así, el movimiento irrumpe los últimos días de 1921 con la aparición de una hoja volante firmada por Manuel Maples Arce.

Nos dice Arqueles Vela, a través de la entrevista realizada por Roberto Bolaño en 1976: “Cuando Maples Arce publicó su primer libro, después del Manifiesto Estridentista, la mayoría de los críticos de entonces no sólo atacaron el espíritu del libro, no solo detractaron la personalidad de Maples Arce, sino que algunos críticos o comentaristas como González Peña dijeron: ´No había yo comentado este libro porque creía que se trataba de un manual de albañilería´; porque el libro se llamaba Andamios Interiores.”

El no grupo formado por Manuel Maples Arce, Arqueles Vela, Germán List Arzubide, Salvador Gallardo, Miguel Aguillón Guzmán, más tarde, Fermín Revueltas, German Cueto, Silvestre Revueltas, Nelly Campobello, Nahui Olin, Leopoldo Méndez, Ramón Alva de la canal, entre otros y otras, nos dejan observar en este movimiento que la creación literaria, musical o plástica son interrelaciones emocionales que parten del espíritu de posguerra y la aceleración tecnológica, mezclados con el sabor de lo popular.

Con el Manifiesto Estridentista, Manuel Maples Arce expuso sus “iluminaciones subversivas” como argumentos a sus postulados que fortalecerían una de las corrientes hito del arte en México.

Transmutación, esa palabra

Conocí La Señorita etcétera de Arqueles Vela en una de las infinitas versiones del Café de Nadie, cuando estuvo en una cobachita del edificio el Parián sobre la avenida Álvaro Obregón, por los años noventa. El minúsculo café tenía dos plantas. Era extraordinario en su comodidad para soñar y disfrutar coloridos brebajes entre visillos. Una enredadera serpenteaba por toda la escalera. O tal vez sería el efecto del té tan azul como la luz de la ventana que caía a chorros en plena tarde de adormidera. Había una máscara de Cueto en una de las paredes. Me sigue sorprendiendo la maleabilidad de las ideas, dobladas, troqueladas, incluso en papel o cartón, donde queda claro que no se requiere tanto para ser genial, solo serlo.

Bebiendo de la copa azul en el Café de nadie, el café de todos, es posible entender el Estridentismo como la forma de asistir a una convivencia con lo inmediato de la existencia. A tal grado que sus representantes estuvieron en contra de muchas realidades artísticas.

El espíritu irruptivo se extendió. Después de cien años, es posible entender que su labor era de una crítica sutil a la manera de escribir y pensar de la época. Hay búsquedas y hallazgos. Por eso no fue casual iniciar el 2022 devorando las claves del Estridentismo desde la mirada de José Peguero. Por lo que sigue intentar un acto de tele-transportación, ahora teniendo al Café La Habana como punto de partida, junto a los representantes del movimiento Infrarealista, quienes lograron decodificar el sabor de la nostalgia dulce de quien se reencuentra con su genealogía y continúa un intenso viaje hacia la consolidación de su ser Contracultura. Muy recomendable Un viaje a Estridentópolis de José Peguero, del que continuaremos decodificando tantísima información.

Hasta la próxima entrega…

Z.

Zindy Rodríguez

Leave a Reply