Cuando una persona se aleja de tu vida, se quedan tantas cosas en el tintero,
Cuantas palabras quedan sin decirse, cuantas caricias se miran reprimidas,
Cuantos abrazos y besos se ocultan frente a una falsa sonrisa.
Necesitaría siglos para poder expresar lo que se queda en el alma
Los recuerdos que vagan en tu mente, que se abalanzan contra la cordura,
Se repiten invariablemente, día y noche, hora tras hora, sin piedad o misericordia.
Y luego cuando parece que al fin llega la calma, el enojo viene a derrumbarlo todo.
Sientes que las entrañas retumban desde dentro, dando un golpe certero en el orgullo.
Y ya no sabes si buscarle u olvidarle, ¿qué más da?, si fuimos lo que fuimos.
Porque éramos felices, ¿no es cierto?, o ¿acaso fue todo una tramposa ilusión mía?
Quizá nunca me amaste, quizá nunca te he amado, quizá nunca existimos.
Quizá solo logramos ser unos desconocidos jugando a conocerse.
E intento rearmar lo que ahora está roto, y no es nada sencillo, pero así son las historias.
Si irte es complicado, quedarse es destructivo, o tal vez solo intento hallarme en algún sitio.
Se quedan las locuras, las risas, la belleza, se quedan los intentos, las cargas, los anhelos.
Así me quedo yo, con pluma y un tintero, deseando no pensar, pensando no desearte,
Queriendo estar aquí, estando sin quedarme.
Claudia Vázquez Quezada
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Guillermo Ramirez L-
Excelente, me gustó mucho. No, no me gustó, me encanta, es una belleza.
“Se quedan las locuras, las risas, la belleza, se quedan los intentos, las cargas, los anhelos.”
Felicidades !