BAJO LA ARDIENTE sombra del sol
entre los puestos del Barrio Antiguo
encontré una piedra partida en dos.
Como Yashoda cuando miró en la boca a Krishna,
hallé estrellas en su interior.
«Llegó del espacio».
No lo creo, pero
en noches anubarradas
me gusta imaginar
que sus entrañas son una galaxia,
quizás la bitácora ilustrada
de un arcaico viaje espacial.
[piedra partida]
LA ALFOMBRA de la sala
era una mar verdeazul;
los muebles, islas de cedro.
Al anochecer
anclaban los marineros.
Bajo una calima de tabaco
bebían ron, también boleros.
[postal de la infancia]
EL CIELO es una zalea, agoniza la luz.
En los rescoldos afloran tinieblas.
[crepúsculo]
CUANDO
miro por la ventana
las frondas agitadas
por el viento que corre
donde alguna vez el río,
por un instante
agua.
[nostalgia]
MIENTRAS preparo el desayuno
el sol está saliendo;
el gato se estira frente a la ventana.
Segundos después, comprendo:
da gracias.
[mañana de enero]
Juan M. Esquivel