Presentación a la exposición 99 Collages de Norma Ascencio.
Se dice, en ciertos ámbitos, que la letra es condición de la escritura. Que la imagen representa, comunica, mas se juega en otro tipo de estructura. No obstante, y como la palabra, habla, es un decir que llama a la mirada. Nos convoca, nos invita a formar parte de ficciones y de erratas que nos atraviesan, nos destrozan y reflejan la pasión de nuestras almas. Es así que toda imagen corta, corta como el filo de una hoja. Es turbia, intempestiva, muchas veces silenciosa pero compulsiva transmisora de un ardor que nos arranca. Parte en trizas la inseguridad que nos habita, convirtiéndola en desborde, albricias y otras (re)invenciones propias sólo de la más hermosa poesía. Rompe esquemas, mas atrae dilemas que terminan dando cuenta de que, en nuestra soledad no existe pena.
Toda imagen, como el verso, se compone de fragmentos. Es así que Norma Ascencio recompone las palabras y las vierte en representaciones cinemáticas de nuestros propios cuerpos, articulaciones y reconstrucciones que demuestran que, en el brillo y sus contrastes, encontramos un aliento frente a un mundo cada vez más técnico, esperpento que reduce a las pasiones a su grado cero.
Nuestra autora goza y mira, nos invita a disfrutar de la implosión vacía que la creación implica. Traza huellas con sus manos y les dice al tiempo y al espacio que ella no los necesita.
Javier Jiménez León