Todes cabemos en dos horas y media:
Un partido de fútbol con tiempos extras y penales,
una clase en la universidad,
una reunión del Gabinete presidencial,
un taller literario,
una comida con sobremesa o,
el inicio de una noche de fiesta.
Detente, mira a tu alrededor, escucha las voces.
Allí está tu maestra, tu alumna, tu hija,
tu hermana, tu amiga, tu novia,
tu nieta o, tu madre.
Cada dos horas y media, una de ellas será silenciada.

H I E R Á T I C A
Madero, Insurgentes y el Ángel tiemblan,
algunas se atrevieron a deshonrarlos.
Mira también a Juárez, con los labios rosas,
ojalá Villa tuviera cabeza para pintárselos también.
La justicia, atada, queriendo voltear afuera.
Ellos no quieren que le quiten la venda ni sus amarras,
ellas quieren, que las mire, que las escuche
¡Qué las proteja!
Bellas Artes, las bellas artes,
encerradas con vallas de metal.
¡Protegidas contra ellas mismas!
¡Silenciadas! ¡No vaya a ser que digan algo incómodo!
Pobrecita la piedra violentada,
la pintura mancillada,
el monumento abusado,
el dogma violado.
“¡Míralos, como sufren!”.
¡Que caigan Juárez, Madero y los Insurgentes!
¡Que muera, de nuevo, el mata mujeres de Pancho Villa!
¡Que caiga el Palacio Nacional!
¡Que caigan todos!
¡Que rujan las artes!
¡Las están matando!