Se dice que, si conoces a una persona que tenga nueve amigos en común, se cerrarán nueve círculos energéticos para producir un estado del alma donde se detendrá toda actividad mental innecesaria, y sea posible encontrar armonía. Algo habrá de cierto, porque el día que conocí personalmente a la doctora Layla Sánchez Kuri encontré una mujer resplandeciente de abundante cabellera y sonrisa franca, cuyo nombre había resonado innumerables veces a través de las ondas hertzianas en estaciones de radio con propuestas artísticas, críticas o educativas. Confianza desde el principio. Fue en una reunión en su casa, a la que acudí invitada por un amigo escritor. Anfitriona. Layla revoloteaba de un lado a otro, atenta a las solicitudes de sus invitados con la mejor disposición. Feminista. Comunicóloga. Latinoamericanista. La infinitud de temas posibles de ser abordados por la doctora, me dieron la certeza de que, a la manera de Carol King, You’ve got a friend. Nuestros caminos se han bifurcado desde entonces, la hermandad entre mujeres guía nuestra ruta y los proyectos compartidos.
ZRT: Layla, ¿Cuál es tu elección para vivir las letras?
LSK: Mi interés por las letras llegó en la primaria. Tuve un profesor de 3° y 4° año que nos dejaba leer poesía y cuentos. También nos alentaba a escribir desde nuestro diario hasta poemas y nos subía puntos de calificación. Después vino la afición lectora en el tránsito de la secundaria a la preparatoria. En casa había muchos libros que me comenzaron a decir: léeme. Los Miserables de Víctor Hugo, Una muerte muy dulce de Simone de Beauvoir, La Peste de Camus. Pero también los textos sobre la revolución cubana, el movimiento estudiantil del 68, entre otros. Toda esa experiencia me acercó al ambiente del arte y la cultura. Así me involucré con gente que hace literatura y eso ha sido una influencia para mi muy importante.
ZRT¿Cuando tomaste consciencia de tu compromiso como escritora?
Tomé consciencia de que mi labor tenía que ver con la escritura cuando salí de la preparatoria. Elegir dedicarme a la Comunicación y el periodismo me centró en estudiar el lenguaje, las palabras, y por supuesto, la práctica de la escritura.


ZRT¿Es distinto desde el periodismo?
Entre la literatura y el periodismo hay un puente. Es distinto escribir literatura que redactar géneros periodísticos, pero se parecen mucho. Puedo decir que para escribir buenos artículos periodísticos es necesario leer mucha literatura.
ZRT¿Periodismo feminista?
El periodismo feminista es lo que he decidido desarrollar. Desde que me involucré con la investigación académica desde la perspectiva feminista, y después formar parte del movimiento de mujeres, estoy convencidade que ese es mi camino. A través de él, aportar a los cambios que necesita la sociedad para lograr la igualdad entre hombres y mujeres.
ZRT: Al respecto, ¿Hay algún momento relevante que te gustaría compartir?
Hay varias anécdotas bonitas al dedicarme al periodismo feminista. Recuerdo el día que produciendo un programa para una radio bocina que dirigía para el Centro Cultural Futurama, un programa dedicado al 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, comencé a contar la historia del 8 de marzo, ponía música con letras feministas, daba datos sobre la violencia y otros temas relacionados con las mujeres y las niñas. La gente se detenía a escuchar, cosa que no siempre pasaba. Cuando me di cuenta, ya había como 40 mujeres de diferentes edades paradas frente de mí escuchando atentas. Como la radio bocina se hace con la gente participando, les invité a tomar el micrófono y contarnos alguna experiencia o dar su opinión sobre el tema. Algunas agradecieron que se hablara de esa desigualdad que permea en la sociedad pero la sorpresa fue una joven que primero comenzó tímida a narrar sobre el secuestro del que había sido víctima, el cautiverio que vivió y cómo logró escapar de sus captores. Hubo lágrimas, aplausos, abrazos. Fue un momento muy emotivo y darme cuenta del servicio que es hacer una radio así.
ZRT: Cuéntanos un poquito sobre las MUSAS SONIDERAS ¿Cómo te incorporas al Proyecto? ¿Qué retos implica para tu persona, ser “la voz violeta”?
Me incorporé a Musas Sonideras por invitación de Marisol Mendoza. Nos conocimos en las reuniones de Mujeres Vinileras, otra colectiva de la cual formamos parte. Poco a poco he ido conociendo el ambiente sonidero, muy alejado de mis espacios de vida. Me parece interesante por su relevancia social y cultural. Mi labor con ellas ha sido como gestora y representante legal del colectivo. Hace poco he comenzado a tocar pero sólo lo hago en espacios para convivir con mis compañeras o donde me siento en confianza. No ne considero sonidera , soy más académica. Realmente pienso mucho qué significa ser la voz violeta, qué compromiso representa. Para mí es claro ser vía de transmisión de un discurso feminista dentro de Musas Sonideras, y más allá. He pensado que puedo usar este concepto para hacer radio. Lo sigo trabajando para hacer una propuesta.

COTEJO DE TRADUCCIÓN
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