poema n.º 29
La pasión se condensa
en los muros de la casa
lejana y deshabitada;
mientras la comprensión
no llora, impasible.
poema n.º 30
Unos pasos en el bosque,
los sonidos de la huida
hacia un espacio tenue
que se despliega cayendo
hacia el mar y la luz.
poema n.º 31
Dos dedos presionan la nuca,
el vértigo baila en la cabeza,
aún no ha comenzado el día
y ya se ha instalado el temor
premonitorio de un mal mayor.
poema n.º 32
Alejo a la gente,
cierro las contraventanas,
en silencio, a oscuras
entro en la cama fría
preparado para la errancia
del ensueño nocturno.
Enrique Arias Beaskoetxea
2 Comments
Lola
Me resulta muy sencillo acercarme al sentir del poeta en estos poemas. La sencillez me hace conectar directamente. Gracias!
Enrique
John Steinbeck decía sobre la sencillez: no sabe usted lo que cuesta.