Entregarse al cuidado de las propias manos
[…] tiene un aire, o bien de extrema escrupulosidad,
casi masturbatoria, o bien de absoluta entrega mística.
María Vela Zanetti
Me miro las manos,
lo mejor que puedo hacer ahora
es cortarme las uñas.
Mientras una a una se despeñan
(pedazos de este cuerpo nunca más),
detrás de los ojos,
en el cine de la memoria,
comienza la función.
Permanencia involuntaria.
Miro años correr en segundos,
palabras volverse a escuchar
y me pregunto por el protagonista
porque aún de los créditos con mi nombre
no me reconozco del todo,
algunas escenas fueron editadas
otras no existieron
no existirán.
Alrededor una luz
comienza a dilatarse,
ha terminado la función.
Mira tus manos,
¿a quién le has cortado las uñas?
A LA SALIDA DE LA TIENDA
Aquella tarde,
desde el camión, mirabas a ese hombre
que leía Crimen y castigo
a la salida de la tienda.
Han pasado más de veinte años.
Ya no eres un muchacho
ni estás en el camión
que ahora avanza frente a ti.
Estás a la salida de la tienda
con un poemario entre las manos.
¿Quién habrá de mirarte?
ISLOTES
las luces tiemblan […] como si fueran
pequeñas embarcaciones en una gigantesca laguna.
Gonzalo Celorio
Luego de despegar
el hombre junto a mí
ha quedado dormido.
Su cuerpo tapa la ventanilla
pero hay un hueco
donde veo islotes
y una laguna ambarina.
¿Quién de los dos el soñador?
¿Quién atraviesa la noche, las nubes
y mira el agua volver?
PREGUNTAS
¿Qué hago aquí?
¿Quiénes éstos que entre alcobas y pasillos
van de los ojos al corazón?
¿Si apenas los conozco por qué los amo?
HACIA EL LETEO
Como en aquel poema
donde una casa inicia su caída
tras la primera telaraña,
ha empezado tu derrumbe
muriéndote una muela.
Seguirán la piel,
el cabello,
los recuerdos.
Olvidar vendría bien.
2 Comments
Edmundo Martínez García
Muy lindos poemas. Lo felicito. Me gustaron mucho.
Rosa Maria García
Hola Juan que bellos poemas.
Tu pluma está fluyendo !!!
Te felicito.