Rostro que nace desapareciendo
y petrifica el primer grito
que resuena en el sueño.
Ojos de fuente,
mirada perdida en la luz
vertida dentro del huevo,
que cura nuestro silencio.
Tú, embrión fermentado
con la sal de un llanto mudo.
Tú que has bebido del Leteo
emanas la reminiscencia de una voz
que me resuena cantando:
Eres la paloma que guía al cuervo.
Karla Osorio Lucas