Cotejo de Traducción

ATZIRI CARRANZA: CONTESTAR, ES EL ARTE

Dos conceptos: intervención e itinerancia. Ambos me regresan al patio de la Cineteca Nacional en el año 2010, cuando la presencia de Agnès Varda, maternal y sonriente, nos obsequió una ruta para representar a las personas como figuras inmersas en distintos escenarios de la vida cotidiana. Atziri Carranza lo intuye desde siempre, lo sabe también, porque su intención plástica es la transformación de los entornos y, probablemente, de más de una estructura de pensamiento.

Formada en La Esmeralda —y en la vida— Atziri es una rebelde de cepa que entiende la necesidad del cambio social desde el trabajo colectivo, así como las responsabilidades que se adquieren cuando nuestras propuestas son formadoras de opiniones y nuevos discursos. La exposición de gran formato Ellas Somos nos “interviene” desde la inspiración y la esperanza.

Z: Atziri, Ellas Somos es una exposición donde la presencia de mujeres destacadas en la historia y la vida pública de México impulsa la igualdad de género, ¿consideras que existe un arte feminista?

A: Con Ellas Somos pretendo que las voces de las mujeres se escuchen como nunca, porque parece que están en segundo plano y son bullicios; pero no, las mujeres tenemos una manera de vivir, de mirar el mundo, de sobrevivir a este mundo brutalmente desigual. Entonces, con Ellas Somos intento que la gente se aproxime a historias de mujeres. En efecto, son mujeres connotadas de la historia de ayer, de hoy, de diferentes épocas; pero mi intención no es solamente hablar de esas mujeres, si no de todas. Lo que yo creo es que la voz de una mujer es la voz de todas. La intención es que haya mujeres ordinarias, mujeres que no son connotadas, mujeres de la vida diaria, mujeres que venden en el mercado, amas de casa, etcétera. Ellas Somos es una exposición en movimiento, por lo mismo irá sumando a todo tipo de mujeres. Yo creo que antes que arte feminista, hay un mensaje feminista. En este caso, sobre los derechos de las mujeres. Con Ellas Somos pretendo sensibilizar hacia el feminismo, porque se busca la igualdad. Me he dedicado, junto a muchas otras mujeres, a construir este piso de igualdad y he decidido, como artista, construir un mensaje para transformar e incidir en una sociedad que sea cada vez más justa e igualitaria en cuanto a derechos, y, en ese sentido, el arte está cargado. Los artistas, consciente o ideológicamente, decidimos lo que queremos transmitir; a veces parece no tener esa intención, pero “lo personal es político” y, como los artistas somos representantes de un momento histórico, nuestros mensajes están cargados, mi obra sí pretende ser claramente feminista, porque soy una mujer feminista.

Z: ¿Las mujeres que asumimos nuestra voz de autoridad o, por nuestra educación, construimos una trinchera del arte?

A: Creo que son las dos cosas. En mi caso, desde chiquita me educaron para defender la vida, para desear un mundo mejor y ser partícipe de ello. Me enseñaron a ver las injusticias y a indignarme frente a ellas; entonces, asumo nuestra voz de autoridad. Por ejemplo, personalmente he decidido que mi manera de hacer activismo por la vida sea a través de lo que soy, no de lo que digo; lo que soy a través de la imagen, a través de crear con las manos, con la mirada. Es el mensaje claro donde está mi voz, mi expresión como artista; es muy difícil concebir una obra que no tenga un mensaje sin una postura ideológica consciente o inconsciente. He decidido que sea de manera muy consciente, mi quehacer en la plástica es una militancia.

Z: En tu proceso creativo, ¿es relevante la relación entre genitales e ideas?

A: Más que los genitales, pues podría pensarse que ese es el tema del género, en mi proceso creativo importa lo que hago y lo que pienso por ser mujer. Hay hombres que no tienen un ápice de conciencia y claro que los genitales subordinan sus entornos; el tema sigue siendo la consciencia, porque mi ser mujer me ha hecho pensar mucho y definir lo que creo de manera definitiva; mi formación y educación han delineado mi sentido crítico. Eso es relativo, insisto, yo creo que el tema es la conciencia crítica

Z: Cuéntanos un poco sobre tus técnicas y materiales…

A: Como a mí me interesa mandar mensajes muy concretos sobre temas muy concretos, mis materiales y técnicas son muy diversas. Lo que hacemos a través de Arte Consciente, porque afortunadamente no estoy sola en esto, junto con Silvia Solís creamos arte interdisciplinario, o sea, participan diferentes disciplinas y diferentes profesionales. A través de una obra previamente pensada, diseñada, estructurada, se concreta un guión. Un guión que seguimos y luego nos abocamos a que suceda; entonces, la necesidad de construcción de este evento creativo pide diferentes cosas, madera, herrería, cartón, pintura, rueditas para que se desplace; pide voces, pide música, pide muchas cosas… entonces me encuentro en mis materiales. Abro paréntesis, porque es una idea paralela, como artista ha sido un proceso muy complicado porque soy pintora pero también hago carpintería, definirme como artista ha sido un proceso muy complicado, tardé años en reconocerme artista. Por cierto, alguna vez me preguntaron si sentía culpa por ser artista, porque hay esa doble moral hacia el arte, donde los artistas son una cosa privilegiada, casi iluminados y otra, que es la más común, considerar que los artistas somos holgazanes que no hacemos otra cosa y vivimos en un mundo de fantasía. Es complicado y claro, toda la vida he sentido una gran culpa de ser artista, elaborarlo en mi mente me llevó muchísimos años, y así lograr asumirme como artista. Tiene que ver, porque mis técnicas y materiales son muchísimos, eso me hace diversa. Amo jugar con una u otra u otra opción; el dibujo me ha permitido construir un plano tridimensional, me ha permitido acceder al volumen, al espacio, etcétera.

Z: ¿De dónde surge tu intención comunicativa?

A: De mis ganas de incidir en esta realidad para que sea un mundo más justo y más igualitario, el arte es poderoso si provoca. Por ejemplo, a través de Arte Consciente, ante temas sórdidos donde hay una gran resistencia social para abordarlos, el arte es un aliado indispensable, a través de la belleza, de esa suavidad, cuando menos te das cuenta ya te llegó un mensaje que rompe esa actitud. Por ejemplo, recuerdo esa exposición para denunciar el asesinato de mil ciento treinta y cinco mujeres en el año 2014; construimos 1135 ataúdes e hicimos un laberinto, el laberinto de los feminicidios, el laberinto de las mujeres asesinadas por odio de género. Era impactante. Entre los árboles colocamos un tendedero. Los ataúdes eran todos iguales pero cada uno tenía un número, entonces, caminabas en absoluto silencio recorriendo ese laberinto, además, en la parte superior del ataúd había una pequeña ventana donde pusimos una flor marchita colgada de cabeza, era terrible y caminar con esta escena… te quedabas sin palabras, tan contundente, tan terriblemente hermosa. Para mí, esa es la manera de hacer que las imágenes y la experiencia del espectador ante la obra modifiquen las consciencias. Después de recorrer el laberinto de los 1135 ataúdes, ante un mensaje absoluto y contundente, nadie es el mismo.

Z: ¿Es relevante para ti, la lectura de imágenes?

A: Tengo una obsesión con la imagen, creo que la belleza se hace manifiesta todo el tiempo, aún en la frialdad más extrema. La imagen es nuestra realidad, estamos bombardeados de información visual todo el tiempo. El arte plástico busca desesperadamente reproducir y atrapar la belleza que ya está en el mundo, el arte existe más allá de nuestro proceso creativo, existe, por ejemplo, en los animales, ellos son hermosos y perfectos; estoy obsesionada en generar atmósferas a través de imágenes, la luz, el equilibrio, el contraste con otras imágenes, con otros objetos, creo mucho en el rigor de la técnica. En la medida en que los artistas sean técnicos, su palabra, su mensaje, va a ser más contundente, porque la técnica es como el alfabeto, es como dominar las palabras con sus reglas.

Z: Hace algún tiempo publicaste un libro en coautoría con John Berger, Animales sin papeles, ¿cuál es la historia privada de ese maravilloso libro?

A:Animales sin papeles ha sido un momento de mi vida muy significativo, sorprendentemente significativo, porque justo en ese proceso sobre decirme artista, esa tempestad, negación, crisis, búsqueda existencialista, pues un día llegaron a mí unos imanes, yo hacía diseño gráfico, viví muchos años de hacer diseño, fue un proyecto que no salió bien, me regresaron un montón de imanes y me parecía que era un gran material y era un desperdicio brutal pensar en no hacer algo con ellos, entonces, me puse a dibujar, dibujos sencillos, fáciles, rápidos, para vender, porque era diciembre y necesitaba dinero. Me puse a dibujar sobre negro, porque es completamente distinta la aproximación al espacio. Animales, porque tengo una devoción hacia ellos, mi padre nos enseñó a mirarlos, nos llevaba al zoológico y pasábamos horas sentados observando animales; yo los amo, tengo 15 perros, 11 gatos, tenía caballos y todos rescatados; entonces, me puse a pintar animales pequeños como retratos, animales de todo tipo, me venía uno a la mente buscando referencias mentales y bueno, llegué con mi amiga Verónica Villa y su esposo, Ramón Vera, y quisieron comprármelos todos. Pasaron dos o tres semanas y cuando fui a entregárselos, estaba con ellos un amigo inglés muy amado por ellos, yo no hablo inglés y su español no era muy bueno, así que nos tradujeron, John ve mis dibujos, los selecciona y luego les da orden y luego me pide que le cuente la historia, ¿por qué animales? me dijo, a él le parecen autorretratos, los admira, yo le doy las gracias y le cuento que yo dudo, siempre dudo, y John me contestó “tú dudas, pero ellos no dudan, ellos son, ellos no dudan nada y lo que dicen es tan poderoso que alguien debe contestarles y yo, si me lo permites, me voy a dar a la tarea de contestarles”. Así fue que John Berger escribió el texto para mis dibujos, la gente se confunde porque piensan que fue al revés. Yo no sabía quién era él, solo traté de hilvanar a mis animales y él escribió una conversación entre ellos. John Berger le puso el nombre Animales sin papeles y meses después, me mandó el manuscrito, tengo a mano el texto del diálogo, la conversación, para poder hacer la publicación del libro. Es de las experiencias más impactantes que he tenido en la vida.

Z: ¿Cómo te sientes en este momento histórico donde se enarbola un “Tiempo de mujeres”?

A: Me siento muy emocionada porque creo que las mujeres estamos tomando el poder por primera vez; venimos de luchas muy sórdidas, muy duras, como dice Claudia Sheimbaum, ella llega, pero no llega sola; con ella llegan generaciones y generaciones de mujeres. Por primera vez, en este país, las mujeres tenemos acceso a la dirección, elección de una ruta, a la decisiones, eso es súper significativo; no tengo dudas, creo que las mujeres somos muy capaces de construir y en este momento, después de tanta opresión y de tanto olvido y de tanto sometimiento, está condensado un gran saber y una gran necesidad de hacerlo diferente, porque esa esencia que se ha acumulado por siglos, tendrá un cauce que no es ambición de poder, porque se trata de hacerlo diferente, verdaderamente está condensada una necesidad de contar las cosas de otra manera, entonces, regresando al tema del que estamos hablando, yo tengo la esperanza de que en esta elección de mujeres claves existan la sabiduría y la sensibilidad para que la expresión del arte cobre la verdadera proporción que tiene, que quien quiera ser artista cuente con todo el apoyo del Estado. Ya basta de ser como los indigentes, sí creo es que el Estado tiene una responsabilidad y una deuda profunda con los artistas y más con las mujeres artistas porque la deuda con las mujeres es en todos los terrenos, en todos los ámbitos. Estoy viviendo este momento de la historia con la expectativa de hacer justicia y creo que puede haber una sensibilidad diferente para que las mujeres en todos los ámbitos, no solo en el arte, puedan salir y florecer, puedan salir y ejercer, puedan salir y aprender, desarrollarse, expresarse e incidir en la vida del país.

Z: ¿Qué mensaje te gustaría compartir a las nuevas generaciones de artistas?

A:Les diría que no duden, no pierdan tiempo en dudar, entiendo que son procesos, pero yo espero que para la gente más joven la brecha ya esté abierta, eso es lo que yo deseo; así como en el tema la diversidad sexual donde ahora es tan fácil que la gente se exprese, veo a las generaciones con ese tramo ya recorrido por nosotras, por nosotros. Les diría que le exijan al Estado el abrazo que nos merecemos y se lo tomen en serio. Sean disciplinados, rigurosos, el arte es una meditación, una manera de hacerle frente al capitalismo.

Atziri Carranza nació en la Ciudad de México en 1968. Es egresada de La Esmeralda. Tomó cursos en la ENAP, en el Taller de Gráfica Popular y San Carlos.

Puedes contactarla a través del correo atziricarranzacrea@gmail.com

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