COMO tierra sobre el féretro
la reverberación de mis pasos
se acumula en el aire.
Tal vez así, caminando,
habría que enterrar
lo que ha muerto:
la sombra de nuestra sombra.
Un brío renueva mis pasos,
acaso esperen más calderilla
los sepultureros del olvido.
NUESTRO amor no conoce tregua.
El día avanza
y entre las calles y las horas
asoma un litoral,
blanca arena donde te espero.
Ven.
Amoroso combate.
¡QUÉ delgados los muros
de mi casa: diez centímetros!
Me percato al mirar la lluvia.
Adentro, afuera: dos mundos
apenas separados.
Enjuto caballero es don Progreso.
LIBROS USADOS
DULCEMENTE
les limpio el polvo del camino
fatigados viajeros
acaso lavo sus pies.
Les prometo sustento y abrigo
pero me recuerdan
que sólo estoy de paso
que jamás han tenido dueño.
