Fotografía en blanco y negro y clave baja de una pequeña piedra cayendo en el centro de un contenedor de piedra con agua, capturando el impacto exacto y creando ondas concéntricas perfectas sobre la superficie tersa. Estilo analógico con grano fino y alto contraste.
«Una piedra en el agua rompe la lámina tersa...» – Fragmento LXXXII, Penumbra (siete).
Colaboración Poesía

Penumbra (7) 

Pero al final, uno necesita más coraje para vivir
que para quitarse la vida.

Albert Camus

    LXXIII. 

es hora de buscar
alivio en la química
en la soledad de la casa
en el silencio escogido
para no perder la cordura

    LXXIV. 

cuando el temporal acabe
seremos con suerte
restos del naufragio
llegados a la costa
desfallecidos inermes

    LXXV. 

temor anticipado
al sonido imprevisto
de una llamada:
tromba de palabras
entre la rabia oculta
y la duda del futuro

    LXXVI. 

tras los flujos ansiosos
imposibles de asimilar
siempre queda un rastro
apegado a la piel
a los órganos alertas
a la mente inquieta

    LXXVII. 

tras el aluvión verbal
queda un cansancio
del que ha recibido
mayor peso ansioso
del que puede manejar

    LXXVIII. 

cuando se repiten
se convierten en rituales
sin medida ni prudencia
un laberinto que crece
a diario un bucle
infinito sin salida

    LXXIX. 

la realidad no soporta
a los exiliados voluntarios
lanza ataques absurdos
para deshacer la quietud
para obligar a la lucha
de lo burdo y falsario

    LXXX. 

en esa batalla se pierde
terreno esa nube azul
la calma de la observación
el tiempo usado en lo obvio
batalla fútil sin pausa
sin aceptar que el exiliado
prefiera regresar a su mundo 

    LXXXI. 

escribir sobre ángeles
terribles sobre gritos
en la noche sobre la espera
del punto de ese poema
y no de otro cualquiera

    LXXXII. 

una piedra en el agua
rompe la lámina tersa
ondas concéntricas
que se expanden suave
hasta que se pierde
la fuerza o llega una ola

    LXXXIII. 

un gesto una palabra
producen el fenómeno
de la causa y el efecto
una empuja a la otra
y quien era efecto es causa

    LXXXIV. 

nadie sabe qué palabras
pueden desviarse del ritmo
geométrico expansivo
y cuando ocurre cae
la certeza del fenómeno

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